Oportunidades…

Al diablo con las circunstancias; yo creo oportunidades.

Bruce Lee.

Son muchas y están en todas partes. Las hay tremendamente abrumadoras y excitantes, y las hay pequeñas y casi imperceptibles.

Algunas te cambian la vida de una sacudida brutal y tremenda. Otras, sencillamente te enseñan un camino, o bien por el que tienes que ir, o bien el que no debes tomar, pero, en cualquier caso, te empujan a andar hacia alguna dirección.

En algunos casos las esperas, con ansiedad, con alegría, con preparación física y emocional, en otro, no las ves venir, ni tan siquiera las intuyes, y te pillan de sorpresa.

A veces las reconoces como tal. Otras , se cubren de dolor y no sabes que están, pero si, aparecen. Cuando te calmas y miras, están.

Sea como sea, suponen un cambio, una transformación, de una u otra forma, causan un efecto en ti y hacen que vibres y te plantees cosas, que mires hacia otro lugar y descubras, que tomes decisiones…CAMBIOS!.

La vida es eso. Cambios. y, cada cambio, por pequeño que sea, es un nuevo abanico de oportunidades. Es brutal. Es necesario. Es energía.

Nosotros empezamos por casualidad, descubriendo un lugar mágico, llenos de oportunidades, lleno de buenas energías, tanto que, cuando te dejas inundar por ella te transforma y entonces, ves las oportunidades nuevas. Aparecen porque te has movido y las has descubierto detrás de ese muro. Una experiencia de las nuestras, te abre la mente, el corazón, el alma…

Deseamos, con todas nuestras fuerzas que, en alguna medida, seamos capaces de contribuir a que descubras, durante este nuevo año, hermosas y transformadoras oportunidades.

Ojalá quieras. Ojalá nos dejes. Ojalá vengas. Ojalá te animes…

FELIZ 2018 !

Feliz 2018

 

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Cuando la duda no te deja…

En caso de duda, hazlo !

Oliver wendell Holmes

Llega la hora de la cena. Hace un clima suave y agradable, con un abrigo puedes estar perfectamente fuera. Pero, dentro, tienes esa chimenea, con el fuego naranja y brillante que te hipnotiza y te envuelve con ese calor tan reconfortante. Las mesas, la música, el ambiente, los olores que salen de la cocina y te sacuden los sentidos.

Pero fuera, también hay música, y la copa de vino que al primer trago, (por cierto…qué vino, qué vinazo !) te calienta todo el cuerpo y hasta el abrigo te molesta. Y te sientes tan a gusto con las luces de ese árbol hermoso  hacen que el ambiente sea dorado, (ya sabéis…el color de Puglia que tanto me enloquece).

Y la duda no me deja. Y lo consulto con los demás y todos están igual. La duda…la duda.

Al final hemos decidido tomar un aperitivo fuera, tranquilamente, sin prisas y luego, cuando la noche se cierre un poco más, tomar la cena dentro.

Y ya está. Y así no tenemos que elegir. Y así disfrutamos de los dos lugares, las dos temperaturas, los dos ambientes…y somos tan felices !

Puede que éste, sea el único gran problema con el que te encuentres cuando vengas…

Buenas noches amigos y…Feliz Navidad !

Ref: “Estancia Blanco y Dorado”

 

Érase una vez un sastre…

“La pasión es un sentimiento que te dice: esto es lo que hay que hacer. Nada puede interponerse en mi camino. No importa lo que digan los demás. Este sentimiento es tan bueno que no puede ser ignorado. Voy a seguir mi felicidad y a actuar sobre esta sensación gloriosa de alegría.”

Wayne Dyer.

Puglia. Un pueblo. Un enclave de cuento. Pequeño. Acogedor. Bellísimo. Salpicado de historia y arte. En un entorno simplemente delicioso. Sin grandes superficies. Con sus pequeñas tiendas, las de toda la vida. Sus tradiciones, las que se transmiten. Posiblemente del 340 a.c. Panaderías con hornos a leña, que hacen los panes cada día, y los dulces. Que traen el harina directamente del proveedor. Harina de trigo duro, la amarilla. La que distingue el sabor de Puglia. Exquisita!. Arte. Arquitectura. Todo vale la pena…

Y allí, en ese lugar “encantador” y escondido de la Italia del Sur, allí justamente, está él.

Un sastre. Conocido en todo el mundo. Que ha confeccionado con sus hábiles manos y su creatividad inagotable, la indumentaria para el príncipe Guillermo de Inglaterra, la que lución el día de su boda, o, uno de sus últimos retos, la camisa con la que Donald Trump juró su cargo.

Ha heredado la pasión por la confección de su familia, que trabaja con la misma pasión que él ha visto y absorbido desde 1955, (62 años y ampliando su fama, no es casualidad) y, a pesar de su reconocimiento, sigue manteniendo su hermoso, pequeño y fructífero taller en ésta maravillosa tierra, Puglia, en este hermoso y secreto pueblecito.

La pregunta es por qué aquí?. Su respuesta es contundente y convincente.

La idea era que las personas que trabajan con él, pocas y de su total y absoluta confianza, se sintieran inspiradas por la belleza del entorno. Las grutas, las montañas, las callejuelas, los colores, el clima, los habitantes y su eterna sonrisa, la arquitectura, la gastronomía,, el mar…todo ese conjunto de características bellas, hacen que, cuando llegas aquí, la insipración llegue sin más, y la pasión sea parte de tu vida.

Así pues, no me extraña que siga aquí.

Te invitamos a conocer su taller y su manera de entender la moda. La vida.

Quieres?

Escríbenos. Tenemos una estancia preparada que te va a encantar.

Alegría, tradición y deseos…

“Ojala pudiesemos meter el espiritud de navidad en jarros y abrir un jarro cada mes del año”.

Harlan Miller

No me gustan las Fiestas. No me gusta lo que se genera, lo que conlleva, lo supérfluo: compras aún a riesgo de empeñarnos hasta las cejas, comida hasta que nos sale por las orejas, reuniones forzadas, gente por todas partes desesperada, a última hora para comprar (otra vez las compras…). Eso es lo que no me gusta. Es como si todo el mundo se volviera loco de repente y se transformara en quien no es en realidad. Eso no me gusta.

Sin embargo, hay cosas de éstas fechas que me encantan, y que, como dice Harlan Miller, las guardaría en un botecito y abriría uno cada mes del año.

Esas cosas, son, por ejemplo: la belleza que adquieren los lugares, (más, si cabe!), cuando sus habitantes se afanan en adornar sus casas con luces de colores, para que cualquiera que se deje caer por Puglia estos días, se quede embelesado. Me gusta cuando las abuelas, las mamás, los abuelos, los papás, sacan a relucir sus conocimientos, adquiridos de generación en generación, para preparar deliciosos dulces y platos propios de estas fechas, con los nietos, los hijos, los primos…

Porque, aunque hoy en día, podamos encontrar de todo, todo el año, hay tradiciones que, por suerte (mucha), sólo se recuperan cuando toca. Y aquí, eso se lo toman muy en serio!.

Me gusta cuando vas paseando por las calles y, todo el mundo te ofrece algo: un saludo, un dulce, una sonrisa…eso es lo que me gusta.

Y eso es lo que guardaría en botecitos e iría abriendo cada mes del año.

Porque así, debería ser siempre. O, por lo menos, es lo que me gustaría…

Puglia es fantástica en verano, porsupuesto!, tenemos de todo, y todo bello, pero, el resto del año, es cuando de verdad puedes disfrutarla, tranquilamente, con calma, sin amontonamientos, sin colas…y eso incluye las Fiestas!.

Un abrazo grande y os esperamos. Siempre.

 

Cuestión de olfato…

“De vez en cuando, ciertos olores que desde niño no he vuelto a sentir, regresan a mí. No a la nariz, como un olor propiamente dicho, sino al cerebro de la nariz; olores vagos y precisos al mismo tiempo: olor de otoño, de determinadas tiendas, el olor al principio del invierno, del inicio del frío (… ). Sentir de nuevo aquel olor me gusta mucho, pero no es posible volver a evocarlo con un esfuerzo de voluntad. Sin embargo, a veces sucede que de golpe, por alguna misteriosa razón, la memoria de este olor regresa a mí.”

Saul Steinberg

Es una locura. Navidad, en Puglia, es una verdera sacudida a tus sentidos. Imposible no dejarse llevar. Luces, música, colores, y olores…muchos y exquisitos olores.

Son nuevos, porque, cada año, a pesar de estar aquí, los olores son diferentes. Pero, a la vez, son familiares, evocan la época del año más maravillosa, (te gusten o no las Fiestas), por el desafío sensorial al que te ves expuesto.

Tu cabeza no deja se asimilar datos y de llevarte, por medio de tus recuerdos, a diferentes etapas de tu vida. Es un vertiginoso y placentero viaje en el tiempo.

Es excitante. Despierta tus sentimientos, y, en un momento, pasas de la nostalgia más intensa, a la alegría desbordante de quién huele por primera vez los “cartellate con vincotto”, un olor dulce y penetrante, con cuerpo, intenso…

O, de repente, te sientes como cuando eras niño, y ese maravilloso aroma a anís y canela de los ” chinuliddhre”, pequeñas empanaditas, fritas en maravilloso aceite de oliva pugliés, te llena la nariz llevándote casi sin darte cuenta, al lugar donde los están preparando.

O, te quedas boquiabierto, cuando ves como se van amontonando unos sobre otros los pequeños “porcedduzzi”, bolitas de suave masa frita, recubiertos con miel, que viene de la época de los griegos…estás comiendo historia !!.

Y más, muchos dulces más, todos artesanos, caseros, hechos con amor y siguiendo la tradición, que es mucha y muy arraigada.(Y, ojalá siga siendo así por muuuucho tiempo).

No podrás elegir. Es adictivo, es divertido, es placentero, e, indefectiblemente, tu nariz será la que te guíe. Literalmente, si vienes en estas fechas, será, sin duda, una cuestión de olfato.

Y, mientras aún saboreas tu último descubrimiento, ya estás camino a otro mercado navideño, en donde nuevos olores, sabores y colores te estarán esperando para seguir haciendo que tu estancia sea un puro deleite.

Te atreves a dejarte llevar?

Consúltanos, tenemos muchas cosas preparadas para ti.