Solo párate y respira…

Cuando te levantes en la mañana piensa en el precioso privilegio de estar vivo. De respirar, pensar, disfrutar y de amar.

Marco Aurelio.

Quizás no haya que hacer, ( a ratos), nada más que eso, pararse y respirar.

Si lo haces a conciencia, ese minuto, esa pequeña porción de tiempo, hará que te sientas infinitamente mejor. Porque te relajas, te desintoxicas, y te quedas nuevo.

Puglia es bella. Siempre es hermosa. Pero, los atardeceres de ésta época son simplemente MA-RA-VI-LLO-SOS !!.

Renuevan la energía, alegran, calman…es una perfecta delicia quedarse inmóvil, durante esos atardeceres efímeros y milagrosos, y, simple y llanamente…DISFRUTAR!!.

Os esperamos !!

 

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Tengo una debilidad…

“Me emociona cualquier platillo preparado por alguien que se siente orgulloso de lo que está haciendo, quien ponga su huella personal en la comida.”

Anthony Bourdain

Si hay una fruta que me apasiona, desde que era una pequeñaja, inquieta y curiosa, esa es el tomate. Adoro los tomates. En todas sus formas, variedades, colores, tamaños y sabores. Puedo comer tomate cada día del año. Siempre. de hecho, si no lo como, mi cuerpo lo acusa y mi estado de ánimo también. Parece una locura, pero es así.

Y, si bien es cierto que hoy en día encuentras de todo, todo el año y casi en cualquier parte, nada se compara con comer lo que toca, cuando toca, y, en el caso de los tomates, es especialmente notable.

Se usa en una variedad infinita de platos, se prepara de muchas formas diferentes, y los hay de una cantidad de variedades casi infinita, pero en todos y cada uno de los casos, como mejor saben es en temporada y en su lugar de orígen.

Italia es un jardín repleto de colores en ésta época y durante los meses de calor, hay tal cantidad de tomates, tantas clases, que te emociona!.

En ensalada, al horno, en pizza, en focaccia, en salsas varias, en bocadillos, en tartas, con quesos, con pan y aceite…interminable la lista de posibilidades de probarlos. Pero, insisto, cuando más ricos están es en temporada. Siempre.

Los italianos, además de todas las recetas ya conocidas, tienen por tradición el hábito de secar tomates al sol y conservarlos en aceite y hierbas, para luego comerlos como “antipasto”, aperitivo, junto a las aceitunas, quesos, embutidos y otras verduras en conserva, y, la famosa y nunca suficientemente venerada “passata di pomodoro”, esa excelsa salsa de tomate que, por mucho que intentes hacerla en casa, nunca te sabe igual que cuando la comes en Italia. Cada región tiene su toque personal, eso sin duda, y a cuál más rica, y, en Puglia, como no podía ser de otra manera, es sencillamente exquisita. Así, tienes durante todo el año reservas de salsa para comer con lo que te apetezca, porque eso si, aquí, si no es en temporada, no se come. Ni el tomate, ni nada. Es maravilloso!.

Por eso me gusta Puglia. Porque todo es a su tiempo, todo es tranquilo, con calma, sin prisas, sano, si aditivos, sin aspavientos, limpio, puro, auténtico y eso, mis queridos amigos, para mi, es felicidad.

Me encanta llegar a las Masías, y sentarme tranquilamente cuando cae el sol, con esta temperatura tan agradable, pedir una copa de vino fresco, y una tabla de atipasto, entre olivos o a la orilla del mar, y dejarme ir, relajada, degustando los tomates secos en aceite de oliva con albahaca, (por ejemplo), acompañados de pan casero, una bolita de burrata, y otras pequeñas delicias, pedacitos de amor comestibles. Que, cuando los pruebas, y sabes cómo están hechos, por quién, en dónde…esos pequeños detalles hacen aún mas ricos, si cabe, todo lo que pruebas. Y, eso emociona. Y, en estos días, con lo que está pasando es todas partes del mundo, esos pequeños gestos se agradecen. Mucho. Mucho.

Puglia sigue siendo, (espero que por mucho tiempo más) un tesoro a salvo de las masas. Un rinconcito único y especial en donde sentirse feliz. Lo prometo.

Rebeldía…

“La única manera de lidiar con un mundo que no es libre es llegar a ser tan completamente libre que tu propia existencia sea un acto de rebelión.”

Albert Camus

Siempre me ha inspirado. Siempre. He seguido sus pasos profesionales desde hace mucho tiempo. Y siempre, cada vez, me ha sorprendido.

Era un tipo rebelde, contestatario, inconformista, buscador incansable de lo auténtico, enemigo de las masas turísticas, de los viajes organizados, de lo establecido, de lo convencional.

Se pasó la vida viajando por el mundo entero, por las carreteras secudarias, fuera de temporada, dejándose asesorar y disfrutando de las recomendaciones de la gente local.

Probando platos poco promocionados pero auténticamente autóctonos, pasando de lo industrial, valorando lo artesano, conociendo las historias detrás de las personas, de la cocina, de los lugares,de las costumbres…

Con su famoso programa de TV: “No Reservations”, tuvo la oportunidad de viajar por el mundo entero, y sobre su trabajo decía”. “Es una gloriosa y maldita condena… Me dedico a encontrar grandes lugares y después los jodemos.”, haciendo referencia a que, al hacerlos conocidos gracias a la televisión, los “turistas” empezaban a llegar a montones, malogrando la magia.

Ahora, a sus 61 años, este chef único, irrepetible, nos ha dejado. Se ha ido cuando estaba grabando la nueva temporada de su programa, “Parts Unknown” de la CNN, con la misma temática que el anterior. Increíblemente, y gracias a su natural instinto para descubrir lugares, siempre encontraba aquellos que aún no estaban invadidos por los turistas, (esas personas que van en grandes barcos a visitar mucho y sentir poco). Incluso en sitios típicamente turísticos, como Venecia, Roma, París…él lo conseguía, daba con pequeños tesoros escondidos !.

Ahora, el mundo ha perdido a una persona brutal, que dejó tanto, hizo tanto, despertó conciencias, movió convencionalismos, se enfrentó a lo rutinario, habló claro, sin pelos en la lengua, de temas, hasta que él llegó, casi prohibidos. Se codeó con los mejores.

Era muy grande. Sin conocerlo personalmente, me ha entristecido como si hubiera sido mi amigo, como si lo hubiera acompañado en sus aventuras…duele mucho, porque su mensaje era contundente, y te hacía pensar.

Gracias Anthony. Gracias por todo. Te echaremos de menos. Buen viaje, y, ojalá que, allá donde llegues, encuentres también otro tesoro escondido donde puedas estar tanquilo y en paz.

“¿Queremos viajar en cápsulas cerradas como el papamóvil por las zonas rurales de Francia, el lejano oriente o México, comiendo en McDonald’s y Hard Rock Cafés o queremos comer sin miedo, zambullidos en al guiso local, los misterios de una humilde taquería, el obsequio sincero de una cabeza de pescado ligeramente asada? Yo sé lo que quiero. Lo quiero todo. Quiero probar todo aunque sea una vez”

Anthony Bourdain

 

Milagros…

Para mí, cada hora del día y la noche, es un indescriptible y perfecto milagro.

Walt Whitman

Simplemente eso. Hoy no cabe ningún comentario más. Sólo diré, y será lo único, que, aunque me repita una y mil veces, jamás sabréis lo que se siente, a no ser que lo viváis.

Buenas noches. Os esperamos. Siempre.