Un momento…

Le vamos robando trocitos al tiempo y así comprendemos lo mucho que vale un momento.

Rosana

Celebrando la vida…

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Casi increíble…

La realidad esta equivocada. Los sueños son reales.

Tupac Shakur

Y, a veces, algunas tardes, te quedas mirando el atardecer desde alguno de los miles de puntos estratégicos que tiene Puglia, y, aunque sabes que estás aquí, que has cogido un avión, haciéndonos caso, y has volado hasta este lugar.

Aunque miras y miras y sabes que es el mismo cielo de hace una hora.

Por más que te centres en tus pensamientos y seas consciente de que sólo es el mar, y un sol que se va a acostar, como pasa cada día.

A pesar de todos los intentos por no apartar tu mente y tu corazón de la realidad, a veces, algunas tardes, tardes como ésta, no puedes evitar sentir que es un sueño. Algo tan arrebatadoramente bello, tan delicado, tan perfecto, tiene que ser un sueño.

Pero no, es un atardecer en Puglia. Uno de tantos. Uno de esos que te conmueven y te emocionan.

Uno de esos que valen la pena.

Nos vemos cuando quieras.

Atardecer en Puglia by Lonely Planet.

Y de pronto, estás en un cuento…

No basta tener buen ingenio; lo principal es aplicarlo bien.

René Descartes

Los trullos, (TRULLI en italiano), curiosos, únicos, hermosos, y mágicos. Todo lo que pueda decir de ellos, es sólo una referencia. Como siempre digo, no hay nada como visitarlos y sentir.

Existen desde la prehistoria, aunque como ciudad se fundara en el s XVI.

Se construyeron sólo con las piedras y cal, la forma cónica es la que hace la maravilla de sostener estas estructuras por años, sin que peligre su estabilidad.  Dicho así suena fácil, pero, os imagináis colocar piedra sobre piedra, encajando cada una con la otra perfectamente, ascendiendo de forma cónica, hasta llegar a la cúpula, cerrando la estructura?…Todo un logro de la construcción!.

Cada uno de estos pequeños tesoros, está coronado con la pintura de un símbolo, que evidenciaba, casi siempre, un signo zodiacal, pero, justo en la cúspide, todos tienen un pináculo que los corona, y mostraban la clase social de los propietarios de cada uno de los trullos.

Todo esto es muy interesante, porque hace que entiendas el por qué de su forma, su originalidad, y el mérito que tiene que aún permanezcan en pie.

Ahora bien, lo realmente espectacular, es cuando llegas a Alberobello, y te topas con todas esas casitas, una al lado de la otra, algunas unidas formando una especie de “adosados”, con las paredes blanquísimas, los techos grises, y preciosas, adornadas con flores, cuadros. Algunas convertidas en tiendas, son sencillamente una tentación para la vista, puesto que con un esmero interminable, las han embellecido hasta emocionar.

Es llegar, y entrar en otro mundo. Un mundo de fantasía, de calles que van y vienen, que suben y bajan, todas rodeadas de trullos. Es como estar en un cuento. Y, vas paseando de una casita a la otra, admirando, disfrutando, aprendiendo y sintiéndote cada vez mejor. Es la energía. Y, cuando llega la hora de marcharte, es cuando de verdad comprendes por qué la UNESCO ha declarado este puntito del mapa italiano, como Patrimonio de la Humanidad.

Te encantará, te sorprenderá y te enamorará, y, cuando menos te des cuenta, no te querrás marchar de allí.

 

Ref:Fotos. Alojamiento.

http://www.16trullipuglia.com/index.html

 

 

Solo párate y respira…

Cuando te levantes en la mañana piensa en el precioso privilegio de estar vivo. De respirar, pensar, disfrutar y de amar.

Marco Aurelio.

Quizás no haya que hacer, ( a ratos), nada más que eso, pararse y respirar.

Si lo haces a conciencia, ese minuto, esa pequeña porción de tiempo, hará que te sientas infinitamente mejor. Porque te relajas, te desintoxicas, y te quedas nuevo.

Puglia es bella. Siempre es hermosa. Pero, los atardeceres de ésta época son simplemente MA-RA-VI-LLO-SOS !!.

Renuevan la energía, alegran, calman…es una perfecta delicia quedarse inmóvil, durante esos atardeceres efímeros y milagrosos, y, simple y llanamente…DISFRUTAR!!.

Os esperamos !!

 

Tengo una debilidad…

“Me emociona cualquier platillo preparado por alguien que se siente orgulloso de lo que está haciendo, quien ponga su huella personal en la comida.”

Anthony Bourdain

Si hay una fruta que me apasiona, desde que era una pequeñaja, inquieta y curiosa, esa es el tomate. Adoro los tomates. En todas sus formas, variedades, colores, tamaños y sabores. Puedo comer tomate cada día del año. Siempre. de hecho, si no lo como, mi cuerpo lo acusa y mi estado de ánimo también. Parece una locura, pero es así.

Y, si bien es cierto que hoy en día encuentras de todo, todo el año y casi en cualquier parte, nada se compara con comer lo que toca, cuando toca, y, en el caso de los tomates, es especialmente notable.

Se usa en una variedad infinita de platos, se prepara de muchas formas diferentes, y los hay de una cantidad de variedades casi infinita, pero en todos y cada uno de los casos, como mejor saben es en temporada y en su lugar de orígen.

Italia es un jardín repleto de colores en ésta época y durante los meses de calor, hay tal cantidad de tomates, tantas clases, que te emociona!.

En ensalada, al horno, en pizza, en focaccia, en salsas varias, en bocadillos, en tartas, con quesos, con pan y aceite…interminable la lista de posibilidades de probarlos. Pero, insisto, cuando más ricos están es en temporada. Siempre.

Los italianos, además de todas las recetas ya conocidas, tienen por tradición el hábito de secar tomates al sol y conservarlos en aceite y hierbas, para luego comerlos como “antipasto”, aperitivo, junto a las aceitunas, quesos, embutidos y otras verduras en conserva, y, la famosa y nunca suficientemente venerada “passata di pomodoro”, esa excelsa salsa de tomate que, por mucho que intentes hacerla en casa, nunca te sabe igual que cuando la comes en Italia. Cada región tiene su toque personal, eso sin duda, y a cuál más rica, y, en Puglia, como no podía ser de otra manera, es sencillamente exquisita. Así, tienes durante todo el año reservas de salsa para comer con lo que te apetezca, porque eso si, aquí, si no es en temporada, no se come. Ni el tomate, ni nada. Es maravilloso!.

Por eso me gusta Puglia. Porque todo es a su tiempo, todo es tranquilo, con calma, sin prisas, sano, si aditivos, sin aspavientos, limpio, puro, auténtico y eso, mis queridos amigos, para mi, es felicidad.

Me encanta llegar a las Masías, y sentarme tranquilamente cuando cae el sol, con esta temperatura tan agradable, pedir una copa de vino fresco, y una tabla de atipasto, entre olivos o a la orilla del mar, y dejarme ir, relajada, degustando los tomates secos en aceite de oliva con albahaca, (por ejemplo), acompañados de pan casero, una bolita de burrata, y otras pequeñas delicias, pedacitos de amor comestibles. Que, cuando los pruebas, y sabes cómo están hechos, por quién, en dónde…esos pequeños detalles hacen aún mas ricos, si cabe, todo lo que pruebas. Y, eso emociona. Y, en estos días, con lo que está pasando es todas partes del mundo, esos pequeños gestos se agradecen. Mucho. Mucho.

Puglia sigue siendo, (espero que por mucho tiempo más) un tesoro a salvo de las masas. Un rinconcito único y especial en donde sentirse feliz. Lo prometo.

Rebeldía…

“La única manera de lidiar con un mundo que no es libre es llegar a ser tan completamente libre que tu propia existencia sea un acto de rebelión.”

Albert Camus

Siempre me ha inspirado. Siempre. He seguido sus pasos profesionales desde hace mucho tiempo. Y siempre, cada vez, me ha sorprendido.

Era un tipo rebelde, contestatario, inconformista, buscador incansable de lo auténtico, enemigo de las masas turísticas, de los viajes organizados, de lo establecido, de lo convencional.

Se pasó la vida viajando por el mundo entero, por las carreteras secudarias, fuera de temporada, dejándose asesorar y disfrutando de las recomendaciones de la gente local.

Probando platos poco promocionados pero auténticamente autóctonos, pasando de lo industrial, valorando lo artesano, conociendo las historias detrás de las personas, de la cocina, de los lugares,de las costumbres…

Con su famoso programa de TV: “No Reservations”, tuvo la oportunidad de viajar por el mundo entero, y sobre su trabajo decía”. “Es una gloriosa y maldita condena… Me dedico a encontrar grandes lugares y después los jodemos.”, haciendo referencia a que, al hacerlos conocidos gracias a la televisión, los “turistas” empezaban a llegar a montones, malogrando la magia.

Ahora, a sus 61 años, este chef único, irrepetible, nos ha dejado. Se ha ido cuando estaba grabando la nueva temporada de su programa, “Parts Unknown” de la CNN, con la misma temática que el anterior. Increíblemente, y gracias a su natural instinto para descubrir lugares, siempre encontraba aquellos que aún no estaban invadidos por los turistas, (esas personas que van en grandes barcos a visitar mucho y sentir poco). Incluso en sitios típicamente turísticos, como Venecia, Roma, París…él lo conseguía, daba con pequeños tesoros escondidos !.

Ahora, el mundo ha perdido a una persona brutal, que dejó tanto, hizo tanto, despertó conciencias, movió convencionalismos, se enfrentó a lo rutinario, habló claro, sin pelos en la lengua, de temas, hasta que él llegó, casi prohibidos. Se codeó con los mejores.

Era muy grande. Sin conocerlo personalmente, me ha entristecido como si hubiera sido mi amigo, como si lo hubiera acompañado en sus aventuras…duele mucho, porque su mensaje era contundente, y te hacía pensar.

Gracias Anthony. Gracias por todo. Te echaremos de menos. Buen viaje, y, ojalá que, allá donde llegues, encuentres también otro tesoro escondido donde puedas estar tanquilo y en paz.

“¿Queremos viajar en cápsulas cerradas como el papamóvil por las zonas rurales de Francia, el lejano oriente o México, comiendo en McDonald’s y Hard Rock Cafés o queremos comer sin miedo, zambullidos en al guiso local, los misterios de una humilde taquería, el obsequio sincero de una cabeza de pescado ligeramente asada? Yo sé lo que quiero. Lo quiero todo. Quiero probar todo aunque sea una vez”

Anthony Bourdain

 

Milagros…

Para mí, cada hora del día y la noche, es un indescriptible y perfecto milagro.

Walt Whitman

Simplemente eso. Hoy no cabe ningún comentario más. Sólo diré, y será lo único, que, aunque me repita una y mil veces, jamás sabréis lo que se siente, a no ser que lo viváis.

Buenas noches. Os esperamos. Siempre.

Sensaciones…

(…) Las sensaciones, en cambio, aparecen y desaparecen en filas bien ordenadas. Dejan en la boca sabores contradictorios y en el cuerpo el acuciante deseo de seguir deseando.

Hugo Gutierrez Vega

Es lo que sientes cuando descubres algo. Es lo que te mueve, lo que te hace vibrar, lo que te invita a seguir, lo que te sacude, lo que te cambia, lo que te hace replantearte cosas de tu vida…sensaciones.

Un atardecer en Puglia es…mmm…cómo decirlo…una experiencia sensorial.

Dependiendo de dónde estés, puede ser energizante, nostálgico, calmante, revitalizante, alegre, dorado, naranja, amarillo, profundo, incluso puede suponer un sacudón para tus sentidos hasta el punto de pensar que,  por cosas así, vale la pena cuidar nuestro planeta.

Es un remedio para el alma. Si necesitas encontrarte contigo, con tu yo más profundo, y descubir de verdad qué quieres, quién eres, o qué decisión tomar respecto a algún tema que te preocupe, no lo dudes, un atardecer en Puglia, es la terapia defintiva.

Un bálsamo para el alma.

 

Nostalgia…

“Era feliz. Uno nunca se da cuenta de cuándo es feliz, Ángela, y me pregunté por qué la asimilación de un sentimiento tan benévolo nos encuentra siempre poco preparados, despistados, tanto que sólo conocemos la nostalgia de la felicidad o su espera perpetua”.

Margaret Mazzantini – (Escritora, novelista, dramaturga y actriz italiana)

La nostalgia (del griego clásico nóstos regreso al hogar y álgos dolor ) es descrita como un sentimiento de anhelo por un momento, situación o acontecimiento. Extraña mezcla de sentimientos, a la vez que te encoge el corazón, te dibuja una sonrisa…eso es nostalgia.

A veces ocurre cuando llega a ti un olor concreto, cuando pruebas un sabor específico, incluso cuando ves algo en un lugar determinado. A veces por separado, a veces cuando los tres factores se conjugan. A mi me pasa , sobre todo, cuando huelo o pruebo. Son los dos sentidos que más me transportan, me hacen sentir, me evocan otros tiempos…

Los platos típicos de Puglia obran en mi ese poder: me trasladan de una manera vívida a momentos con personas queridas, a otros lugares, otros colores, otras “vidas”, hasta la emoción. Es brutal. Y me encanta!.

Ahora hay unas alcachofas hermosas, exquisitas, tiernas, verdes y violetas, perfectas. Y, cada uno de los platos que con ellas se preparan aquí, es una oda al buen gusto, al saber hacer, a la maravillosa capacidad de crear con prácticamente nada algo sencillamente delicioso.

Alcachofas con guisantes, con pasta (cómo no !), sopa de alcachofas, alcachofas fritas en aceite de oliva con DOP (una locura!)…y así podemos seguir hasta casi el infinito. Pero, hay un plato en especial, Carciofi ripieni alla pugliese, (alcachofas rellenas a la pugliesa), que me lleva de los pelos a la cocina con mi Nonna. Ella era bajita, regordeta y se peinaba su pelo blanquísimo en una larga y perfecta trenza. Cada día al levantarse, tenía claro lo que iba a cocinar para toda la familia, y, claro está, siempre con productos de temporada. Recuerdo perfectamente, los fines de semana, cuando me llamaba y yo acudía veloz a su lado, en la gran cocina, para ayudarla a cocinar…qué maravilla!. Era tan feliz…(si me pudiérais ver, tengo una sonrisa dibujada y un siento un “pellizquito” en el corazón). Daría lo que fuera por volver a vivir esos momentos.

Cuando era época de alcachofas, hacía una fuente inmensa, llena de esas maravillosas flores rellenas, pero muchas!!, y no quedaba casi nunca, ni una!. Son deliciosas, irresistiblemente adictivas. Y sólo llevan ingredientes sencillos: miga de pan o pan rallado, ajo, perejil, aceite de oliva, pimenta, perejil, queso y huevo!.

Adoro éste plato…me chifla. Te podría describir a qué sabe, cuál es la textura, pero, sabes qué?, no lo haré. Como siempre digo, nada suple a la experiencia.

Así que, te invito a comer éste y otros mucho platos que te harán sentir nostalgia. Incluso si no los has probado antes, sentirás nostalgia de volver a Puglia, en el mismo momento en el que te subas al avión de vuelta a casa. Y ya nunca más te quitarás esta tierra del corazón.

Y, cuando recuerdes lo vivido, sonreirás y sentirás un “pellizquito” en el corazón.